
El concepto de “trabajo” pretende ir mas allá del simple empleo asalariado para abarcar la diversidad ocupacional desde el trabajo por cuenta propia hasta el domestico que realiza un ama de casa sin recibir pago por sus servicios a la familia. Por otro lado la ambigua definición de “decente” es tomada del inglés donde la palabra se relaciona con razonable o suficiente. En ese sentido, trabajo decente querría expresar un trabajo que se realiza en condiciones razonables y por el que se percibe un beneficio suficiente.
El esfuerzo conceptual de la OIT esta relacionado con el movimiento universal a favor de la normatividad de los derechos humanos que siguió a la II Guerra Mundial y que ha ido avanzando en la definición de nuevas categorías de derechos individuales y colectivos. El ámbito de la economía y el trabajo no han quedado al margen de esa creciente normatividad que aun dista mucho de estar acompañada de procesos nacionales para su codificación legal y su implementación real. No obstante la claridad conceptual y la normatividad internacional ayudan a distinguir lo aceptable de lo que no lo es.
El tema central es si conceptos como los del trabajo decente pueden convertirse en elementos legales operativos que obliguen al empresariado de todo país a brindar ciertas condiciones laborales mínimas, si los gobiernos estarán decididos a legislar políticas públicas de desarrollo social y si la comunidad internacional terminará finalmente percatándose de que la cooperación al desarrollo es más barata que perseguir a mafiosos que trafican con seres humanos, cazar emigrantes en calles y fronteras o intervenir en conflictos armados que estallan en diversos lugares.
Fuentes
Inglés: IILS
Español: Revista Futuros
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